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El Zapallo Loche

El loche es una variedad de zapallo (Curcubita moscheta duchesne) peruano con Denominación de Origen (Lambayeque), es una especie precolombina de la cual encuentra registro el arqueólogo estadounidense Tom Dillehay en la zona de Nanchoc (parte alta del valle de Zaña) y en las zonas de amortiguamiento del Santuario Histórico Bosque de Pómac.
En el año 2009, tras evaluar la trascendencia histórica de esta planta, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) oficializó al zapallo loche como uno de los productos agrícolas oriundos de la región Lambayeque, en la costa norte del Perú.

Las muestras de este fruto datan de hace 10,000 años (8000 a.C.). En la Huaca Prieta y el sector Paredones, localizados en el Complejo Arqueológico El Brujo, valle de Chicama (región La Libertad), las evidencias del zapallo loche tienen 5300 años de antigüedad [1] [2]. Así, desde fines del período Lítico (15,000 – 7600 a.C.) e inicios del periodo Arcaico (7600 – 1700 a.C.), el zapallo loche se integró a la alimentación de los antiguos peruanos.

El zapallito loche tiene características especiales por el medio geográfico en el que se produce y las técnicas de cultivo que utilizan los agricultores muchas de ellas basadas en sus creencias populares que datan de siglos pasados se siguen manteniendo en la actualidad. Una de ellas es prohibir a una mujer en su periodo de menstruación cruzar un campo de loche durante el proceso de crecimiento, bajo la creencia y el temor de que este fruto se seque. Caso contrario sucede cuando la mujer está embarazada, ya que la cosecha será abundante. Otra costumbre que los locheros conservan es llevar en un morral el loche sancochado, el mote sancochado, el ají y la caballa salada.«se siembra en luna llena porque si no se pudre el esqueje».

 La siembra se hace en los meses de invierno, siendo menos productivo en los meses de verano. Además, es recomendable sembrar el loche plantando ramitas en lugar de semillas.

Su participación en la gastronomía es esencial, casi tanto como la sal. Los auténticos no pesan más de un kilo y no tienen semillas, son de color amarillo oro intenso, carnosos y, cuando se cuecen, tienen una textura suave y amable.

El zapallito loche es un insumo peruano con alta cantidad de vitaminas y minerales, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. Además, 90% de su contenido está compuesto por agua y otro 10% es fibra. Por su alto contenido de beta caroteno y alfa caroteno disminuye el riesgo de contraer cáncer de próstata y enfermedades cardiacas, mejora la apariencia de la piel y es un antiinflamatorio natural, así que a tomarlo en cuenta a la hora de cocinar.

En Lambayeque existe un tipo de turismo rural agronómico, en el que los visitantes buscan conocer cómo se siembran ciertas plantas, más aún si son nativas, aprovechar así la zona donde están los campos de loche. Esta ruta comprende la opción de degustar potajes, admirar costumbres y combinarlo con paisajes e identidad muchik.

Lambayeque aún cuenta con la siembra de la tradicional hortaliza en zonas como Ucupe, Lagunas, Santa Rosa de las Salinas, Cruz Verde y Pómac.

Actualmente existen unos 120 productores de loche integrados en una asociación que concentran 100 hectáreas destinadas a la siembra de esta milenaria hortaliza.

Pueden usarlo en puré mezclado con otros zapallos, en mazamorra, locro, pasteles, queques, en el aderezo del arroz (es típicamente norteño).